
Por Gilberto Pérez Castillo
La administración del Auditorio Metropolitano, ahora llamado Auditorio Telmex por un acuerdo comercial, debería estar abierta a la Sociedad.
Y no sólo se trata de abrirla en términos de Transparencia, sino que debería constituirse un Consejo de Administración con consejeros que tengan una trayectoria de éxito empresarial, y provenientes de cualquier sector de la Sociedad que pueda aportarle a la Universidad de Guadalajara mejores habilidades administrativas.
El tamaño y el reto que significa el Auditorio Metropolitano así lo amerita.
Al crearse un Consejo de Administración que no provenga del círculo del Grupo Universidad se estaría dando una demostración de responsabilidad por parte de quienes hoy controlan políticamente a la casa de estudios y sería una oportuna válvula de escape de la presión y el descontento que se crearon a partir de que se supo del acuerdo por el cual el Auditorio llevará ahora el nombre de Auditorio Telmex por 22 años a cambio de 10 millones de dólares pagaderos en abonos anuales.
La rechifla que recibió Raúl Padilla López durante la ceremonia de inauguración debe ser una llamada de atención para el Grupo Universidad de la imagen que éste tiene en amplios sectores de la Sociedad y debe ser un foco amarillo de la oportunidad que todavía tienen de abrir la Universidad a sectores más amplios de la Sociedad.

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