Pedro Mellado/MURAL
Pareciera como si a los jóvenes y eficientes editores de MURAL se les hubiese extraviado una nota que debería haberse publicado el pasado viernes 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, y para subsanar el error decidieran publicarla un día después, ayer, con la consecuente confusión que debe haber provocado el encabezado que advertía que “Reconocerán en GDL a Raúl Padilla”.
Sin embargo, no fue así, y de acuerdo con lo que dice la nota de la reportera Margarita Valle y que pareciera ser una broma de Día de los Santos Inocentes, se refiere a que los regidores tapatíos, en su mayoría panistas, aprobaron hacerle un homenaje al jefe político, factótum y cacique de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López, por considerar que “ha hecho una labor importante para promover y difundir la cultura en la Ciudad”.
Aunque una amplísima mayoría de los bisoños integrantes de la nueva clase política panista han perdido el pudor, el decoro, la dignidad y la vergüenza, era difícil imaginar que un regidor albiazul, como fue el caso de José María Martínez Martínez, presunto integrante de la corriente tradicional que lidera el actual Secretario de Gobernación, Francisco Javier Ramírez Acuña, fuera el promotor de un homenaje al cacique de la burguesía dorada que desde hace 18 años tiene secuestrada a la UdeG y la maneja como si fuera patrimonio personal y familiar.
La decisión fue tomada por unanimidad en el Ayuntamiento que está integrado por 13 regidores del PAN, siete del PRI y uno del PRD. La sesión solemne en que “se honrará” a Padilla López se realizará el próximo 16 de enero.
Sería absurdo negar la importancia de algunas iniciativas culturales del ex Rector general de la Universidad de Guadalajara (1989-1995), Raúl Padilla López, como la exitosa Feria del Libro, la Muestra de Cine, el Auditorio Metropolitano e inclusive el ahora tan menospreciado Teatro Diana.
Sin embargo, lo que no puede ignorarse es que hasta la fecha los jaliscienses nunca han sabido la verdad, con toda certeza, claridad, honradez y convicción, del costo que han tenido esos proyectos para los contribuyentes que con su dinero sostienen las finanzas de la UdeG, que son manejadas en forma discrecional, en apoyo de los faraónicos proyectos culturales del también llamado “Licenciado”.
Es sumamente cuestionable el mérito del pretencioso “promotor cultural” que tiene arca abierta para sus proyectos, en detrimento de otras labores más importantes y esenciales para la institución, como la docencia, la academia y la investigación.
De manera alguna debe ser tarea difícil ser tan exitoso promotor de la cultura cuando se dispone del dinero de la UdeG sin freno, sin límites, sin supervisión, sin transparencia y sin rendirle cuentas a alguien.
La sociedad jalisciense jamás sabrá cuánto le ha costado financiar la exitosa carrera de promotor cultural de Raúl Padilla López, hasta en tanto las finanzas de la UdeG no sean revisadas minuciosa y profesionalmente por alguna instancia formal, oficial, facultada por la ley, como serían los casos de la Auditoría Superior de la Federación o la Auditoría Superior del Estado de Jalisco.
Bastaría con que se auditaran tan sólo los proyectos culturales impulsados por “El licenciado” en los últimos cinco o 10 años. Quizá la gente se sorprendería con los singulares actos de prestidigitación que les dieron origen y sustento. Quizá entonces sabríamos quiénes han sido sus verdaderos beneficiarios.
Columna Puntos y Contrapuntos del periódico MURAL.




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