Queda Rector general de la UdeG como el gran perdedor en la renovación de la dirigencia universitaria
José Alonso Torres/MURAL
Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
Las palabras del militar argentino José de San Martín pueden aplicarse a algunos de los vencidos en la pasada elección feuista.
Como en toda lucha política hay personajes que salen ganando aunque pierdan, así como también hay quienes aunque ganaron, vieron disminuidos sus bonos y afectados sus espacios de poder.
Con los reacomodos realizados en el cambio de poderes al asumir Carlos Briseño la Rectoría general, las preparatorias de la UdeG quedaron bajo el control de unos cuantos funcionarios: Raúl Padilla López, Alfredo Peña Ramos, el mismo Briseño, José Trinidad Padilla López y Tonatiuh Bravo Padilla. Dicha composición política obligaba a la negociación entre los universitarios.
Con el aval de Raúl Padilla, el secretario general, Peña Ramos, puso a trabajar su red de incondicionales a su favor y a sumar voluntades; así, las comisiones que forman parte del comité directivo de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) fueron repartidas.
Mientras Peña Ramos y el grupo anti-Briseño armaban su estrategia para la elección, del otro lado, el vicerrector ejecutivo, Gabriel Torres Espinoza, principal operador político del Rector general, tomaba las riendas del proceso para que su jefe no saliera raspado.
Algunas alianzas no fueron tan productivas como parecían. Bravo Padilla, presidente de la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados, negoció cinco espacios en el comité de la FEU; sin embargo, en la primera semana de comicios Proyecto U perdió en por lo menos tres de las prepas bajo su dominio, mientras que Vanguardia obtuvo malos resultados en planteles considerados como fuertes para ellos, como la Preparatoria 1.
Las anomalías continuaron a pesar del llamado del Rector amenazando a los funcionarios —más para efectos mediáticos que para que le hicieran caso—. La petición de que no se ventilaran públicamente las diferencias llegó demasiado tarde, la credibilidad de la autonomía de la FEU estaba ya hecha añicos.
Si bien la diferencia de 11 mil votos a favor de César Barba Delgadillo el “Chicho”, al frente de Proyecto U, no dejó oportunidad para que su contrincante impugnara el proceso, los ganadores permanecen en un escenario de confrontación, donde miles de estudiantes sintieron ultrajados sus derechos ante la intromisión exagerada de funcionarios para uno y otro bando.
La profunda división entre las corrientes al interior de la FEU quedó de manifiesto en la toma de protesta del “Chicho”, donde tanto él, como el líder saliente Carlos Corona fueron abucheados por sus contrincantes y los simpatizantes de ambos bandos terminaron a golpes afuera del Auditorio Telmex.
Pero, ¿quiénes ganaron y perdieron en la elección?
El gran ganador fue Raúl Padilla, quien dio pie al enfrentamiento entre universitarios que iban acumulando espacios a su favor. Bajo la consigna “divide y vencerás” el jefe político de la UdeG permitió que se hicieran trizas algunos funcionarios y desgastaran sus equipos para luego arroparlos de nuevo bajo su manto protector, permitiéndoles recuperar influencia en las preparatorias y los centros universitarios.
Aunque recuperó una posición que le había sido arrebatada por el ahora Rector general, el secretario general descuidó áreas que están bajo su responsabilidad. Le entró con todo para ganar de nuevo la FEU, pero en el camino terminó de perder poder, como en la Dirección General de Medios, manejada por la vicerrectoría general.
El gran perdedor fue el Rector general, quien pasó por alto la consigna de que en los gremios no hay que meterse. Quiso salirse, pero el daño a su investidura ya estaba hecho y alcanzó a salir raspado de un proceso en el que no debió involucrarse; dejó en evidencia algunos de sus puntos flacos.
Pero no todo se fue al pozo para el grupo del Rector, los grupos estudiantiles identificados con funcionarios vieron nacer una nueva corriente que se suma a las ya existentes: ante la revuelta y los dimes y diretes, Torres Espinoza formó su propio grupo en la División de Estudios Políticos del CUCSH, que podría ayudarle a ganar espacios entre los comités estudiantiles.
Surge así otro pequeño grupo para la negociación que se une a los ya conocidos y consolidados: Proyecto U de Alfredo Peña; Vanguardia, de Briseño Torres; Afluencia Estudiantil Mayoritaria, que responde a Armando Macías y a Briseño; Corriente Estudiantil Democrática, de Bravo Padilla, eterno aspirante a la Rectoría; el grupo de Juan Manuel Durán en el CUCSH, y el llamado “de los médicos” de Raúl Vargas, Samuel Romero y Leobardo Alcalá.
Los funcionarios olvidaron que los estudiantes no están en nómina y tanto su entusiasmo como sus rivalidades son genuinas. Los insultos, golpes y pedradas en la toma de protesta del “Chicho” fueron el resultado del manoseo político de quienes buscan aglutinar poder en vez de velar por los intereses estudiantiles, aunque frente a las cámaras, los directivos siempre digan otra cosa.

buen dia tengan todos ustedes alla en la tierra bella y con un gran gentilicio como lo es Mexico, quien les escribe es profesional de la patria de Bolivar, hago esta misiva con el obejtivo de preguntar si tienen la posibilidad de conseguir el email o numero telefonico de unos jovenes que fueron miembros de la FEU en el periodo 1999 2002, si mal no recuerdo los nombres de Gabriel Macias, lucas, Kamala, santa, Poncho… en fin a este grupo de personas las conoci en un evento que se realizo en la Habana en el año 2000, por distintas razones que no voy a mencionar perdi el contacto con estas personas, si no es mucha molestia mucho les agradecer’ia dicha gestion… muchas gracias de antemano