Puntos y Contrapuntos
Pedro Mellado/MURAL
El Rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Jorge Briseño Torres, tendría que dejar su cargo cuando apenas esté cumpliendo dos años del periodo de seis para el cual fue electo, pues si mantiene sus aspiraciones de buscar la Gubernatura de Jalisco, tendría que renunciar en 2009 para buscar una diputación local o federal, o una Alcaldía (que se presume podría ser la de Guadalajara), que le permita ser elegible en 2012, con base en los requisitos que establecen los estatutos de su partido político, el PRI.
Aunque él lo niegue y sea respaldado por el dicho interesado de sus subordinados e incondicionales, pocos dudan de las ambiciones políticas de Carlos Jorge, cuya meta estaría focalizada en el Palacio de Gobierno de Jalisco, a donde esperaría llegar el primero de marzo de 2013.
Sin embargo, para lograr sus ambiciones políticas el Rector de la UdeG tendría que cumplir algunas formalidades que establece el Artículo 166 de los estatutos del PRI: “El militante del partido que pretenda ser postulado como candidato a un cargo de elección popular, deberá cumplir los siguientes requisitos: I.- Ser ciudadano mexicano en pleno goce de sus derechos políticos; II.- Satisfacer los requisitos exigidos por los ordenamientos electorales aplicables a los comicios constitucionales de que se trate”.
Además (debería): “III.- Ser militante y cuadro, habiendo mostrado lealtad pública con la Declaración de Principios y el Programa de Acción, así como observancia estricta en los estatutos del partido; IV.- No haber sido dirigente, candidato ni militante destacado de partido o asociación política, antagónicos al Partido Revolucionario Institucional, salvo que acrediten, a partir de su afiliación o reafiliación una militancia mínima de 3 años para cargo municipal, de 5 años para cargo estatal y de 7 años para cargo federal, sin demérito de la antigüedad de militancia para cada cargo”.
También se le exigiría: “V.- Estar al corriente en el pago de sus cuotas al partido, lo que se acreditará con documentos expedidos por la Secretaría de Administración y Finanzas; VI.- Protestar cumplir las disposiciones del Código de Ética Partidaria; VII.- Mostrar una conducta pública adecuada y no haber sido condenado por delito intencional del orden común y/o federal, o en el desempeño de funciones públicas; VIII.- Presentar un programa de trabajo ante el órgano de partido que corresponda”.
Pero el requisito más importante que tendría que cumplir es el que contiene el párrafo IX: “Para los casos de Presidente de la República, Gobernador y Jefe de Gobierno del Distrito Federal se requerirá acreditar la calidad de cuadro, dirigente y haber tenido un puesto de elección popular a través del partido, así como 10 años de militancia partidaria”.
Hasta la fecha, Carlos Jorge jamás ha tenido un cargo de elección popular postulado por el PRI. Para cumplir ese requisito tendría que contender en los comicios del 5 de julio del 2009 en busca de alguna diputación local o federal, o alguna Alcaldía.
Pero claro, si como él asegura y el coro de sus incondicionales reitera, no tuviera la aspiración político-partidista de ser Gobernador de Jalisco, Briseño Torres no debería preocuparse.
Sin embargo, su muy evidente activismo priista desmiente a Carlos Jorge. El pasado jueves 7 de febrero negó que pretenda la Gubernatura. Pero, la verdad, ¿usted le cree?





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