El ex candidato a gobernador por el PRI se deslindó de quien fuera uno de sus principales apoyos y defendió como legítimo el nombramiento de Marco Antonio Cortés Guardado como rector.
Sonia Serrano Íñiguez/Público
Arturo Zamora Jiménez le dio la espalda a Carlos Briseño Torres. El director de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara afirmó que la destitución del rector general fue legítima y cuando se le cuestionó si no era una traición a quien fue uno de sus principales apoyos cuando era candidato del PRI a la gubernatura del estado de Jalisco, dijo que “también [lo fue] Raúl Padilla”.
Entrevistado este sábado, Arturo Zamora defendió la legalidad de la sesión celebrada la víspera por el Consejo General Universitario, en la que se acordó la remoción de Carlos Briseño y se nombró como rector de la casa de estudios a Marco Antonio Cortés Guardado. Opinó que los consejeros universitarios no incurrieron en desacato, porque si Carlos Briseño obtuvo la suspensión en un amparo, ésta debió notificarse a cada uno de los integrantes del CGU, lo que no sucedió.
Ante esta situación, indicó, ningún consejero tenía obligación de abstenerse “y con ese orden de cosas me parece que jurídicamente es válida la sesión que se celebró en el Paraninfo”.
Para el ex presidente municipal de Zapopan, es inevitable que este conflicto se judicialice, “pero hoy lo que sí debemos reconocer es que está nombrado un rector de manera legítima, en un acuerdo tomado por el órgano de gobierno de la Universidad de Guadalajara”. Consideró que la solución al conflicto podría llevar varios años si se busca en los tribunales.
Cuando Arturo Zamora era candidato del PRI al gobierno del estado, Carlos Briseño se asumió abiertamente como priista y puso a su disposición a la comunidad universitaria, lo que a la postre le generó conflictos con el Partido Acción Nacional (PAN). Ya cuando había perdido la gubernatura, Zamora impulsó un proyecto para llevar a Carlos Briseño a la candidatura priista en 2012, dándole prácticamente la estafeta para conducir a su grupo político.
Ayer, se preguntó a Arturo Zamora cuál era su postura, después de que Carlos Briseño lo había apoyado abiertamente como candidato, a lo que respondió: “También Raúl Padilla, los dos. La Universidad me apoyó. Entonces, como la Universidad me apoyó, yo estoy con la Universidad de Guadalajara”.
Agregó que él es universitario desde hace 24 años “y me interesa mucho la buena imagen de la Universidad de Guadalajara y por sobre todo me interesa la legalidad. El tener una relación de amistad no impide respetar el espíritu de las leyes de mi parte. En ese sentido, mi opinión es estrictamente jurídica y lo mejor es que en la Universidad permanezca el orden, la institucionalidad”.
Esa institucionalidad, aseguró el ex candidato priista, está respaldada por la decisión del órgano máximo de la UdeG, de nombrar a Marco Antonio Cortés Guardado como rector general, “quien en este caso representa a toda la institución”.
También se le preguntó si se equivocaron quienes creían que verían a Arturo Zamora del brazo de Carlos Briseño en esta batalla. Su respuesta fue que “se especuló mucho sobre el tema y yo quise permanecer ajeno, precisamente por el valor tan importante que representa a mi persona la Universidad de Guadalajara. Yo, como director de la División de Estudios Jurídicos, permanecí con los jefes de departamento y el personal administrativo a la expectativa, porque si no contribuye uno para aportar a la solución, no debemos intervenir para acrecentar el conflicto”.
Rechazó que hubiera tenido algún encuentro con Briseño Torres, en el que le habría reclamado que no lo apoyara y también que le hubiera pedido su renuncia a la División de Estudios Jurídicos, tras que se supo que él fue uno de los firmantes de la convocatoria para la celebración del Consejo General Universitario impulsada por el Grupo UdeG, que encabeza Raúl Padilla. La única conversación que hubo sobre posibles cambios, afirmó, fue cuando comentó con el rector sus aspiraciones para hacerse cargo del Archivo Histórico de la Universidad.
Zamora Jiménez se justificó además en que Carlos Briseño Torres nunca le informó las acciones que emprendería, “y cuando hay un baile y no te invitan, pues no vas”.
—¿No es una traición a su relación?
—No, porque como amigo seguramente en su momento le podré decir cuál es mi opinión sobre lo que ha ocurrido, tan sencillo como eso.
Añadió que en la propia Universidad hay actores que podrían intervenir para conciliar a las partes. Esto, indicó, porque existe el riesgo de que se judicialicen las diferencias “y haya la tentación de otras instituciones o de otros poderes de intervenir en la Universidad”.
El primer paso que debe darse, insistió, es el reconocimiento del nuevo rector y, posteriormente, “buscar que las partes en conflicto puedan conciliarse para poner por encima de los intereses personales los intereses de la Universidad de Guadalajara”.




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