Carlos Briseño pretendía que el galeno inculpara a las autoridades de los Hospitales Civiles
“Que si de plano no lo ayudaba con ese propósito mis pacientes me iban a visitar en la cárcel y que de eso él se encargaría”, es el testimonio del ex titular del Programa de Trasplantes del Hospital Civil, Luis Carlos Rodríguez Sancho, en la denuncia que ayer interpuso ante la Dirección General de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJE) y en la que detalla la supuesta presión que tuvo del rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Carlos Briseño Torres, para que denunciara a las autoridades sobre las irregularidades en dicho programa.
El documento –cuya copia posee La Jornada Jalisco–, es dirigido al procurador del Estado y se recibió en la dirección mencionada a las 11:22 horas de ayer. Fue presentado por los abogados del galeno, según confirmó a este diario el mismo Rodríguez Sancho vía telefónica anoche.
El médico solicita al titular de la PGJE a “formular denuncia y querella en contra de quien o quienes resulten responsables de la comisión de hechos al parecer delictuosos, cometidos en agravio de mi persona”.
En los antecedentes del texto, Rodríguez Sancho, quien se desempeñó por nueve años como el titular del “programa de trasplantes renal y hepático más importante del país”, narra que aproximadamente en el mes de mayo del presente año, “sin razón ni motivo aparente, el rector de la Universidad de Guadalajara inició una investigación del programa de trasplantes por supuestas irregularidades en la unidad adscrita al Hospital Civil”. El 20 de junio, según el testimonio del especialista, Briseño Torres lo mandó a citar en sus oficinas para pedirle una explicación al respecto.
“Ese día me dijo que el doctor Luis Rodolfo Morán González, secretario técnico del Consejo Estatal de Trasplantes de Organos y Tejidos (CETOT) le había notificado de ciertas irregularidades en el funcionamiento del programa que iban desde la manipulación de las listas de personas en espera de trasplantes hasta el cobro indebido de recursos económicos a pacientes por la práctica de un trasplante”, según Rodríguez Sancho.
Posteriormente, el galeno le detalló al rector que las listas de espera no se manipulaban pero reconoció que los cobros que existían eran para los pacientes de su consultorio privado “para que dichos pacientes aportaran recursos privados al programa a través de las cuotas de recuperación y aportaciones voluntarias”.
Hacia el 7 de julio, según Rodríguez Sancho, el abogado general de la UdeG le llamó para informarle que se tendría que presentar en la Contraloría del Estado a responder unas preguntas. Ahí, según la narración del médico, fue interrogado sin un abogado de por medio. Al día siguiente, el especialista fue arraigado por agentes de la PGJE quienes lo llevaron al centro de arraigos. Dos días después le levantaron el mismo.
En la parte de los hechos, Rodríguez Sancho relata que el 15 de julio de 2008 buscó a Briseño Torres para “pedirle una explicación de todo lo ocurrido”. “Me mandó decir que me podría atender en su domicilio particular que se ubica en el fraccionamiento Valle Real, en Zapopan, a las 6 de la tarde”, dice.
Continúa la declaración: “aproximadamente a las 18:30 arribé a su domicilio y se me recibió en la sala de su casa en donde estaba presente el doctor Jorge Segura, médico a quien conozco desde hace nueve años y quien influyó en gran medida para que el de la voz viniera a esta ciudad a desarrollar el programa de trasplantes después de concluir mis estudios de especialidad”.
En el punto 2 del apartado, el médico asegura que Briseño le dijo que el tema “se había salido de sus manos, que alguien supuestamente había filtrado el asunto a la prensa, específicamente al diario Mural y que había tenido que solicitar la investigación a la Contraloría del Estado y a la propia Procuraduría, pero que no me preocupara, que como él había solicitado la investigación, él mismo podría solicitar que concluyera”.
En ese encuentro, Briseño le solicitaría a Rodríguez Sancho que apareciera en una rueda de prensa “a la que ya había convocado”. El médico se opuso. Luego habló Jorge Segura, quien le dijo que confiaba en su labor y que “todo era responsabilidad de los funcionarios del Hospital Civil, que no fuera tonto y que tomara la palabra del rector”. La respuesta de Sancho fue la misma: no.
“Nuevamente tomó la palabra el señor Briseño Torres y ya subiendo la voz me dijo que era tiempo de cambiar la dirección general de los Hospitales Civiles y que necesitaba mi ayuda para hacerlo”, de acuerdo con la declaración.
Al oponerse de nueva cuenta el médico, “fue cuando (Briseño) elevó más la voz y me dijo literalmente: que si de plano no lo ayudaba con ese propósito mis pacientes me iban a visitar a la cárcel y que de eso él se encargaría”.
Al final, Rodríguez Sancho aceptó acudir a la rueda de prensa para leer un documento elaborado por Briseño.
“Me retiré de su domicilio a las 22 horas aproximadamente, prácticamente en estado de shock por la gravísima amenaza que me había hecho el rector y con la tranquilidad del tiempo me puse a revisar con calma el documento y reflexioné sobre los hechos falsos que el documento contenía. Le llamé al señor Briseño y le informé que había cambiado de parecer, que no me presentaría en la conferencia de prensa del día siguiente y que no daría lectura al documento, por lo que muy molesto me respondió que no le podía hacer eso, que ya habíamos quedado y que me atendría a las consecuencias”, concluye el médico en sus declaraciones.



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