Un centenar de despidos, en purga de UdeG

6 09 2008

El desafío por el poder al seno de la UdeG que lanzó Carlos Briseño se está cobrando internamente con el despido de la mayor parte de funcionarios y trabajadores.

Rubén Martín/Público

El desafío por el poder al seno de la Universidad de Guadalajara (UdeG) que lanzó Carlos Briseño Torres se está cobrando internamente con el despido de la mayor parte de funcionarios y trabajadores identificados con el rector destituido.

Hasta ayer ya se había despedido a casi cien universitarios briseñistas y se esperan al menos 20 más la próxima semana, explicó Jorge García Domínguez, ex abogado general de la casa de estudios y quien precisó que los despidos se están dando de manera ilegal e incluso con medidas persecutorias, hechos que serán denunciados mediante una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).

Los despedidos no son sólo primeros mandos de distintas dependencias universitarias, sino también trabajadores sindicados, señaló.

En algunos casos, los despidos casi alcanzan el rasgo de purga, como es el caso de la Coordinación de Servicio Social, donde se ha despedido a 50 trabajadores; en el despacho del rector se ha pedido la renuncia a 25 universitarios, a nueve en la oficina del abogado general y a varios más en la Dirección General de Medios, en Recursos Humanos, en Servicios Estudiantiles y en Servicio a Universitarios.

Ante la cantidad de despidos, se hará una defensa común en un despacho de abogados que presentará las denuncias correspondientes ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, además de las quejas individuales ante la CEDHJ, añadió García Domínguez.

Esta situación fue denunciada ayer por el propio Carlos Briseño al final de su mitin, en entrevista con los medios: “Están despidiendo trabajadores afines a mi administración, al más viejo estilo del sistema político mexicano represivo; intentan con esto disminuir las potencialidades del movimiento. Están acudiendo al expediente de la amenaza y de la intimidación, los están sentando al escritorio diciéndoles: ‘Aquí te tenemos esto, aquello; te podemos iniciar un procedimiento administrativo’, cosas por el estilo; están intimidando, están comprando, están amenazando, están acosando”.

Tales acusaciones fueron refutadas ayer por el rector sustituto, Marco Antonio Cortés Guardado, quien aseveró que en la Universidad no habría revanchismo en contra de los seguidores o simpatizantes de Carlos Briseño (ver recuadro).

No obstante, el ex abogado general aseveró que no sólo hay despidos generales, sino que incluso hay una especie de persecución interna. Como ejemplo, señaló la oficina que dirigía hasta hace una semana: “Hay un traidor o detractor que está señalando a la gente que yo invité y, aunque está trabajando excelentemente, sólo por el hecho [de haberlos invitado a trabajar] los están etiquetando y despidiendo”.

Además del propio Jorge García Domínguez, entre quienes han perdido su cargo por despido o remoción se encuentran Marco Levario Turcott, secretario técnico de la Rectoría, Sergio García Aceves, titular de Servicio Social, Fernando Díaz Castillón, director de Obras y Proyectos, Lorenzo Ángel Ruiz, de Servicios Universitarios, Jurgen Hunefeldt, coordinador de Cultura Física y Deportes y Patricia Etienne, jefa de Recursos Humanos.

Acusó también al personal que llegó con el rector sustituto de hacer destrozos y desaparecer propiedades universitarias, para después imputárselas a los briseñistas despedidos. Así ocurrió en la oficina del abogado general y en la vicerrectoría ejecutiva, que ocupaba Gabriel Torres Espinoza.

“Todo lo que dicen que ocurrió en la Vicerrectoría, ellos mismos lo ocasionaron. Y todos los desperfectos ellos mismos los hicieron este fin de semana. Te pongo en concreto la mía [oficina]. Quisimos ir el sábado como día normal a trabajar, y sellaron las puertas de entrada y el lunes abrieron y nada más sellaron mi oficina particular hasta que fui a recoger mis cosas, entonces no podemos saber lo que ellos hicieron”.

La ejecución de los despidos está operando de manera semejante en todos los casos, indicó García Domínguez. “Han estado cesando con un oficio de media cuartilla, sin audiencia ni nada, y aparte les están haciendo algunos procedimientos para procesarles, es decir, sin siquiera la presencia de las personas”.

Además, agregó, se está violando el Estatuto, porque se está despidiendo a funcionarios de mayor nivel sin que se acredite la causa grave y sin que sus casos sean procesados en la Comisión de Responsabilidades. A juicio del ex abogado general, los despidos están ocurriendo no por faltas laborales, sino que “están siendo señalados por una forma de pensar”.

No habrá revanchismos: rector sustituto

En la Universidad de Guadalajara (UdeG) no habrá revanchismo en contra de funcionarios que siguieron la causa briseñista y que quieran reintegrarse a sus actividades universitarias normales: “No hay ánimo triunfalista porque somos una comunidad pensante y en la que deben prevalecer la tolerancia, el entendimiento y el diálogo”.

Lo anterior lo afirmó el rector general sustituto Marco Antonio Cortés Guardado, quien fue entrevistado una hora después del mitin que encabezó en la Plaza de Armas el rector general depuesto Carlos Briseño Torres.

La UdeG no es reticente a que existan diferencias de opinión entre quienes conforman su comunidad, las cuales “se pueden debatir dentro de los cauces [legales] que hay dentro de la Universidad”, agregó Marco Antonio Cortés.

“Pueden ser debates intensos, y las diferencias pueden ser profundas, pero hay que resolverlas internamente. Vamos a hacer todo lo posible para que los asuntos judiciales se tramiten por esa vía, pero no han afectado la reactivación de actividades en la Rectoría General” de la Universidad.

Interrogado sobre los movimientos de varios funcionarios universitarios tras la destitución de Carlos Briseño, el rector sustituto señaló que son normales dentro de un cambio administrativo como el que sucedió en la UdeG.

Sobre si ya se había reunido con el ex vicerrector Gabriel Torres Espinoza, uno de los dirigentes visibles del movimiento briseñista, aseguró que no lo había visto, pero que ya había entregado la dependencia y daba su clase normal en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), “pero me parece muy positiva su actitud”.

El coletazo

Oficinas con más despidos: 50

Perdieron su chamba en la Coordinación de Servicio Social: 25

Despacho del rector general: 9

Oficina del abogado general

Otras: Dirección General de Medios, coordinaciones de Servicios Estudiantiles, de Servicio a Universitarios y la de Recursos Humanos, así como el Centro Universitario de Ciencias de la Salud

A los escogidos se les cita y se les presenta “un oficio de media cuartilla, sin audiencia, ni nada”, según el ex abogado general de la UdeG, Jorge García


Acciones

Información

17 respuestas

6 09 2008
po's si

1.- de que se sorprenden sí esa fue la técnica briseñista de apropiarse muchos espacios
2.- muchos de los despedidos tenían funciones políticas cobrando sueldo de coordinador o jefe de unidad, no haciendo nada más que su función (política)
3.- también muchos de estos son priistas que se habían quedado sin chamba y fueron acomodados en la UdeG, muchos -por no decir todos- no tenían o tienen idea de que es una institucion educativa pero entienden y practican el corporativismo, nepotismo y hasta la “uña”

6 09 2008
fabian natividad lopez urquidi

corran al ingeniero francisco valencia zepeda, director de prepa 2 es un corrupto y la prueba es que hasta ha salido en los periodicos antes de este escandalo

8 09 2008
incognita

yo soy ex trabajadora de servicio sosial, a mi me invito sergio garcia a trabajar y el me dijo que ya no me presentara a la oficina porque me ivan a humillar y a tratar mal la nueva administracion y por eso ya no me presente, a mi se me hace injusto porque como yo habemos muchos mas que no nos permitieron regresar a la oficina sin siquiera entrevistarnos con el nuevo responsable, pero el nos dio el trabajo (sergio) y pues el nos lo quito

8 09 2008
GABY DOBLÓ LAS MANITAS...

Gabriel Torres, pidió una entrevista con el ex rector Trino Padilla, adonde lo acompañó su esposa que fue quien abogó para que no lo despidieran

LA CHAMBA ES LA CHAMBA

Horas antes de la traición del ex vicerrector Gabriel Torres al rector general depuesto de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Carlos Briseño, para dejarlo solo en la lucha por la reivindicación universitaria, aquél solicitó una entrevista con el ex rector Trino Padilla, interlocutor autorizado del “Lic” Raúl Padilla. A la reunión el “ex vice” no llegó solo, lo acompañó su esposa que fue quien abogó por él para que no lo despidieran, sino que presentara su renuncia por efectos de currículo, y pidió que pensaran en la familia y que no presentaran las denuncias penales por la pérdida de equipo de cómputo, documentos y sus cuentas; a cambio, Torres se deslindaría de Briseño horas antes del mitin. La esposa pidió que lo dejaran como maestro, propuesta que, dijo Trino, se analizaría. Por lo pronto, trascendió que el viernes Gabriel se presentó como un humilde maestro a impartir clases. Y algunos recordaron la frase que, como ensoberbecido vicerrector había pronunciado un día antes de su destitución, en alusión a la gente de los Padilla, cuando se le sugirió que se sentaran a dialogar: “No, porque no somos pares”.

8 09 2008
DAN VALIDEZ A PADILLISTAS....

Para efectos financieros, el Gobierno del Estado sólo reconoce las firmas del Rector sustituto, Marco Antonio Cortés Guardado y del director de Finanzas de la institución, Gustavo Cárdenas Cutiño.

“Hay una relación institucional y en el momento que se tengan que hacer los pagos el día 10 y el día 15 de cada mes nosotros estaremos depositándole a las cuentas que tiene la universidad, porque lo que es su órgano máximo, que es la asamblea, lo que hizo es nombrar nuevas autoridades y son los que nos habilitan a nosotros nuevas firmas”, señaló el Secretario de Finanzas, José Luis de Alba González.

“Los bancos van a terminar también procediendo con base a lo que les han dado el Consejo General Universitario”.

De Alba González dijo que si en el fallo final los tribunales decidieran que las autoridades legítimas son otras, el Poder Ejecutivo acataría la determinación y modificaría el esquema de depósitos a la Máxima Casa de Estudios de Jalisco.

El tesorero estatal informó que el cambio de firmas realizado en la estructura de la UdeG le fue notificado al Gobierno del Estado el 1 de septiembre, es decir, tres días después de la destitución de Carlos Briseño Torres como Rector general.

“El lunes llegó por parte del secretario general de la universidad (Alfredo Peña Ramos) un escrito, un oficio, señalando el cambio, el nombramiento del Rector y también del responsable financiero, que fue de inmediato, fue el mismo lunes”, explicó.

“Ya estamos enterados de las personas que nombró la universidad y dado que la cuenta no ha cambiado de denominación ni nada, depositamos a la misma cuenta y ellos procederán con el banco a cambiar las titularidades de los mismos”.

El Secretario general de Gobierno, Fernando Guzmán, agregó que hasta el momento la UdeG trabaja en calma, con un Rector en funciones y un proceso jurídico en marcha.

“Lo fundamental es que la universidad está trabajando como debe ser y que estas diferencias se han procesado de acuerdo a la norma interna de la universidad y al Estado de Derecho, creo que eso es fundamental”, manifestó.

La semana pasada, el Tercer Tribunal Colegiado en materia Administrativa del Tercer Circuito le revocó a Briseño Torres la suspensión provisional que le había concedido un juez de distrito, la cual ordenaba su restitución inmediata en el cargo.

El mismo tribunal le rechazó al Rector destituido una solicitud de suspensión definitiva.

Ahora el juez de distrito deberá seguir adelante con el juicio de garantías que promovió Briseño Torres y determinar si fue procedente o no su destitución.

Así lo dijo

“El lunes llegó por parte del secretario general de la universidad (Alfredo Peña Ramos) un escrito, un oficio, señalando el cambio, el nombramiento del Rector y también del responsable financiero, que fue de inmediato, fue el mismo lunes”.

José Luis de Alba

Secretario de Finanzas</P

8 09 2008
Trascendencia en la UdeG,,Granados Chapa

Aunque es temprano para declararlo concluido, el conflicto interno de la Universidad de Guadalajara, la segunda más importante entre las instituciones de enseñanza superior en el País, parece encaminado a su solución. Desde el ángulo legal, la suspensión que originalmente favoreció al Rector Carlos Briseño fue revocada por un tribunal de segunda instancia, que dejó sin sustento la pretensión del funcionario depuesto de mantenerse en el cargo. Políticamente es aún más frágil su posición.

El viernes pasado se quedó casi solo en un mitin en la Plaza de la Liberación. Lo acompañaron centenares de estudiantes, pero ninguno de los funcionarios que se solidarizaron con él tras su deposición el 29 de agosto. Abandonado por los integrantes de su equipo, se acentuó la fuerza de los factores de decisión a los que quiso enfrentarse en sus maniobras de presunta dignidad: los dos sindicatos, la federación estudiantil, el consejo de rectores, el Consejo general universitario. Si contaba con él, perdió el apoyo del Gobierno estatal, y fue descalificado por la legislatura local y por la totalidad de los diputados federales jaliscienses, incluidos los del PRI, partido al que pertenece y cuya candidatura al Gobierno del Estado buscaba desde ahora, aunque la elección respectiva ocurrirá en 2012.

Mientras el litigio por la Rectoría (que es sólo un aspecto de la disputa interna en esa Universidad) se zanja ante los tribunales y se normaliza la actividad sustantiva de esa casa de estudios, es oportuno reflexionar sobre sucesos e instituciones que hicieron, hacen aun, de la situación de la Universidad jalisciense un asunto que va más allá de sus linderos formales. Es que iniciativas de la UdeG la trascienden aunque sean extensión de sus tareas y las organicen instancias de la propia universidad. Me refiero al Festival internacional de cine, la Feria del libro, de alcance igualmente internacional, la cátedra latinoamericana Julio Cortázar, el premio FIL de literatura, que llevó el nombre de Juan Rulfo, el Centro cultural universitario, etcétera.

La frustrada rebelión de Briseño contra el grupo que lo convirtió en Rector había tenido a esas iniciativas como un blanco principal, porque el ex Rector Raúl Padilla, cabeza de ese grupo, las ha suscitado o impulsado en buena medida. Por eso el Rector ahora depuesto lo cesó de los cargos en que se ha expresado formalmente ese papel central de Padilla, con la justificación de que su antiguo líder político, al que de pronto percibió como cacique de cuyo control había que desembarazarse, los utilizaba sólo en su provecho personal y con agravo y perjuicio de la Universidad.

Cualesquiera que sean los móviles que animen o se atribuyan a Padilla, lo cierto es que las iniciativas mencionadas son valiosas para la Universidad tapatía y para la cultura jalisciense y nacional. De allí que, con Padilla o no al frente de ellas, es muy importante asegurar su permanencia y el logro de sus fines. Padilla promovió algunas de ellas aún antes de ser Rector (lo fue de 1989 a 1995) y aunque ostentan su sello personal, adquirieron vida propia y la mantendrán en cualquier circunstancia, salvo la artera agresión que contra su existencia y desarrollo había comenzado Briseño.

Nacido en 1986 como Muestra de cine mexicano, el Festival internacional de cine de Guadalajara ha crecido hasta contar entre los primeros de su clase. Se propuso abrir espacios a la producción fílmica nacional, si bien desde sus comienzos mostró una vocación latinoamericana e internacional que le aseguró su proyección fuera de nuestro País. Como hace 22 años, sigue siendo un lugar de encuentro entre los creadores y el público; sus reconocimientos como el premio Mayahuel son cada vez más codiciados, y está en vías de consolidarse su derivación, el Mercado de cine. El afán por propiciar una cultura cinematográfica en Guadalajara incluyó la creación de un espacio generoso para que realizara sus tareas postreras Emilio García Riera, el más eminente historiador y crítico del cine mexicano, que pasó a ser patrimonio de la Universidad.

En 1987 se inició la feria del libro, que dos décadas después sobresale entre las exhibiciones editoriales de todo el mundo. Lo hace por sus dimensiones físicas y el intercambio comercial y espiritual de que es asiento, pero especialmente porque ha generado mecanismos de auspicio y reconocimiento a las letras y a las actividades conexas del mundo editorial. En 1991 se estableció el Premio de literatura latinoamericana y del Caribe, llamado Juan Rulfo hasta 2006 en que la familia del escritor se opuso a dicha denominación. Han sido galardonados cerca de veinte grandes poetas y prosistas. En 1993 fue creada una presea paralela, llamada Sor Juana Inés de la Cruz, que premia novelas escritas por mujeres en lengua española. La feria entrega, asimismo, premios al Mérito editorial, al ejercicio del periodismo cultural y el ArpaFil destinado a jóvenes arquitectos. También rinde homenaje, cada año, a quienes se distinguen como bibliotecarios y bibliófilos.

En 1995 fue creada la Cátedra latinoamericana Julio Cortázar, con el patrocinio de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, que convoca regularmente la presencia de creadores y difusores de las artes y las ciencias. Está en curso, en fin, el Centro cultural universitario, cuyo fideicomiso está formado por la propia Universidad, el Gobierno federal, el estatal y el municipal de Zapopan, en señal de ecumenismo constructivo impulsado por la UdeG.

Cajón de sastre

La polarización que vive México desde que en 2004 Vicente Fox logró el desafuero de Andrés Manuel López Obrador y se extremó con el resultado de la elección presidencial, no debe ser alimentada ni con la expectativa de una revocación del mandato del Ejecutivo, imposible jurídica y políticamente, ni con la atribución de esas intenciones a quienes no la han formulado o han aclarado sus dichos. José Agustín Ortiz Pinchetti, responsable de los asuntos políticos en el equipo de López Obrador dijo enfáticamente ayer que “ninguno de los colaboradores de AMLO están trabajando para el colapso del gobierno de Calderón… Nosotros nunca estaremos del lado de la violencia y del golpismo. Apostamos al crecimiento de la conciencia política y a la organización popular con fines pacíficos.”

8 09 2008
EL LOBBY,,La Jornada

MAURICIO FERRER

La sonrisa de Briseño y la dureza de FRA

¿Cómo me ve de gobernador?, lanzó la pregunta quien entonces fungía como rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño Torres, a su interlocutor, con una sonrisa en el rostro que lo caracteriza.

–Mire, señor rector, para mí es usted sólo el rector general de la Universidad de Guadalajara–, contestó con firmeza y sin un ápice de simpatía hacia la pregunta quien entonces se desempeñaba como el segundo hombre más importante de la política nacional, Francisco Ramírez Acuña.

La sonrisa de Briseño cayó ante la infranqueable postura del entonces secretario de Gobernación hace meses, cuando el panista todavía era parte del gabinetazo de Felipe Calderón Hinojosa.

De este encuentro, algunos panistas lo narran a este Lobby hasta con burla, pues dicen que Briseño pensó que agradaría a Paco, “quien es apegado a la institucionalidad”. Sobre todo lo relatan en todo el contexto que ha envuelto a Carlos Briseño en los últimos ocho días que pasó de ser León Negro a León Dormido, y con una locomotora que al final, los que viajaban en ella, decidieron saltar cual migrantes políticos.

El tren regresó a ser combi, aun cuando Briseño Torres aseguraba el fin de la era padillista en la UdeG. Pero un ala del PAN continúa en este Lobby: “Briseño se volvió a reunir con Paco hace un mes, aproximadamente. Fue para contarle el asunto que se veía venir en la Universidad y pedirle apoyo para ‘recuperar’ la Universidad de manos de Padilla”. Hasta ahí, creíble. “Paco sólo lo escuchó como escucha a todos los actores políticos”. Hasta ahí, no tan creíble.

Y es que luego del destape del sábado pasado en Puerto Vallarta ante la nomenclatura panista, Ramírez Acuña dejó claro que sigue siendo el operador político local más importante. No así a nivel nacional, ya que, según algunos colegas del Distrito Federal, no salió nada airoso del gabinete de Calderón, toda vez que no logró los acuerdos con los distintos protagonistas políticos de México, al contrario de Juan Camilo Mouriño.

La política impositiva de Ramírez Acuña no sirvió en Bucareli. En el DF, las manifestaciones no iban a ser como las del 28 de mayo de 2004 en Guadalajara. “Ahí (en la capital) sí le iban a sacar unos 100 mil manifestantes fácilmente a las calles”, comentan camaradas periodistas de Chilangolandia.

Pero acá es otro rollo. Acá Ramírez Acuña sigue siendo consultado por todo aquel que quiera joderse al de enfrente y tener la bendición del ex mandatario local.

El futuro político de Ramírez Acuña no es nada incierto además. Tiene todo para ser diputado federal por el distrito 10, el de Zapopan, el municipio en el que precisamente el PAN va a la deriva, producto de la administración de Juan Sánchez Aldana.

Luego de alcanzar dicha diputación –lo cual es prácticamente un hecho– será coordinador de la bancada blanquiazul en San Lázaro. Ahí, la política dura de Ramírez Acuña servirá para quitarle los obstáculos a Calderón en todas las iniciativas que éste quiera.

Para alcanzar dicha coordinación, además de lograr la diputación, el papel de Paco será determinante en Jalisco: tendrá a su favor el despliegue de fuerzas por parte de la dirigencia estatal de AN que encabeza Eduardo Rosales Castellanos; tendrá a su lado, como candidato a la alcaldía de Guadalajara al diputado Jorge Salinas y operará en todos los municipios.

Esto le reducirá el número de espacios al grupo del mandatario Emilio González Márquez y del supersecretario Herbert Taylor. El Yunque así tendrá menos chance de actuación en la política local. Con tales créditos, Ramírez Acuña, a todas luces, será coordinador de los diputados federales en el Congreso de la Unión en 2009. De ahí buscará lo que le falta: la candidatura de su partido por la Presidencia de la República en 2012.

De regreso en la combi

Habíamos iniciado con dos personajes. Me fui por uno. Retomo al otro: Carlos Briseño Torres. Una cosa que hay que reconocerle a Briseño es que ha sido el único que ha tenido la osadía para enfrentar al ex rector de la UdeG, Raúl Padilla López. Pero los cálculos le salieron mal. Pésimos. Una espera de casi dos décadas para tratar de destronar a Padilla López la echó por un caño en sólo dos semanas.

El relato que hizo el pasado sábado mi compañero de fórmula lobbyense, Raúl Torres, de la tarjeta que le hicieron llegar a Briseño para que se levantara y tronara la sesión del CGU de finales de agosto, refleja el desconocimiento tanto de la Universidad como de la relación Padilla-Briseño de los asesores del ex rector: Mauricio Gudiño, Javier Jaramillo y Marco Levario Turcott.

8 09 2008
¿quién fue el pendejo que pasó la tarjeta?

EL LOBBY,,,

Quién fue el pendejo que me pasó esta tarjeta?”. La frase se la atribuyen a Carlos Briseño Torres y aseguran que la soltó después de clausurar y salirse de la sesión del Consejo General Universitario en que posteriormente lo destituyeron. Aseguran que ahí se dio cuenta del error que había cometido. En la tarjeta se le decía al entonces rector que terminara con la sesión que ya se había estancado en la discusión de aprobar o no el orden del día, y saliera del recinto.

Y es que nadie esperaba que Briseño Torres reventara al CGU de esa forma, como tampoco se esperaba que los enardecidos consejeros que lo destituyeron lo hicieran a manera de horda. Fue el error de uno y el coraje de otros, dicen quienes con la distancia de siete días han visto cómo los vagones de Briseño Torres parecen hacerse combi de nuevo.

“Lo estaban tarjeteando”, señala uno de los consejeros que desde que inició el Consejo traía en la mira a Briseño y seguí con cuidado todos sus movimientos. Fueron varias las veces en que el rector salió del recinto para recibir instrucciones de sus asesores tras bambalinas. Y varias veces se lo recriminaron los consejeros, que demandaban toda su atención porque hacia él estaba dirigido todo el enojo de sus palabras.

La primera vez que Briseño intentó salir para delinear la estrategia desde su banca fue cuando, luego de hora y media de discusión que rondaba sobre el mismo tema, declaró un receso de 10 minutos. “No está instalada la sesión, por lo que no puede retirarse”, le espetó el secretario general, Alfredo Peña, quien animado por la turba le exigió a Briseño quedarse en el recinto. Ahí comenzó la comunicación a través de tarjetas.

“¿Por qué te sales?”, aseguran que le preguntó uno de sus colaboradores a Carlos Briseño cuando lo vio terminar con la sesión del CGU y levantarse del presídium. Fue entonces que comenzó la discusión. “Me pasaron una tarjeta”, “¿Quién te la pasó?”. Y los dedos señalaron de un punto a otro. Cuentan que la mayoría apuntó a Marco Levario, pero otros achacaron el recado al asesor del asesor que coordinaba el ex asesor de asesores, es decir, Javier Hurtado.

Del otro lado, la unánime y distinguida concurrencia que destituyó a Briseño Torres jura y perjura que no lo traían planeado, y habrá que darles algo de razón, pues organización fue lo menos que se apreció en ese momento. Se dicen sorprendidos de sus reacciones, pero se la achacan a la ya tan mentada “condición humana” a la que todos están aludiendo para explicar los errores del de enfrente (este servidor también se equivoca debido a su condición humana, pues).

El error en la estrategia de Briseño primero se quiso matizar: “nosotros queríamos que pasara esto, pero no así”, dijeron algunos de los asesores, justificando el movimiento con la supuesta violación a la orden de un juez federal. Pero el error comenzó a hacerse evidente con el paso de los días y cuando los que iban en los vagones pensaron que era hora de aventar todas las demandas prometidas al fuego para que la locomotora empujara con más fuerza, éstas brillaron por su ausencia.

Los amarres que los asesores de lujo presumían en cada una de las giras de Briseño no se notan, al menos hasta ahora. Por dignidad, por falta de entereza, por falta de fuerza o porque simplemente se está cansado (cada quien sabrá por qué) la combi se está quedando vacía. Y decía Ingmar Bergman que “peor que la traición es la soledad”.

Poco a poco quienes, al menos en el papel apoyarían al ex rector, le fueron dando la espalda: lo hizo Arturo Zamora, lo hizo Emilio González y ayer el mismo Javier Hurtado y Gabriel Torres. Las preguntas obligadas: ¿quién apoya a Briseño?, ¿dónde está la convocatoria que mostró en su informe? Los más puntillosos aseguran que aquella convocatoria se dio porque quienes vinieron, pensaron que Briseño aún estaba en buenos términos con Raúl Padilla. Vaya usted a saber. Lo claro es que, todo indica que el político de La Barca midió mal. “Para cortar la mata hay que comenzar desde abajo”, aseguró un priísta de otras tierras que está al tanto del caso y por casualidad pasó por este Lobby.

Parece que es tiempo de hacer cuentas, en muchos casos no saldrán completas, pero se dicen dispuestos a asumir los costos; otros aseguran que es mejor acogerse a la figura del cacique, que por lo menos garantiza seguridad. “Son las mulas con las que hay que arar” dice un funcionario que pide que no se le exija demasiado a la UdeG, que no es la Universidad de Helsinki. Cierto es, pero eso da para discutirse en otro Lobby.

8 09 2008
SALDOS DE GUERRA,,,Diego Petersen..

El conflicto universitario está prácticamente terminado. Sólo falta tiempo para que Carlos Briseño digiera una derrota. El rector destituido se lanzó a la guerra con muy poco parque. Los enemigos dirán que lo hizo desde el mareo del poder y la soberbia; los cuates, que lo hizo con valentía y orgullo universitario. Cualquiera que sea la explicación (seguramente una mezcla de ambas), lo cierto es que Briseño se lanzó, como Marcos, a tomar la plaza con rifles de palo, pero le faltó el carisma y la estrategia mediática del sub. Al tigre apenas le supo el bocado; una vez que decidió dar el zarpazo, el enemigo no le duró ocho días.

Briseño cometió muchos errores en el camino. El primero fue que un animal político siempre deja una puerta de salida. Carlos las cerró todas, se atrincheró y se preparó a morir en la raya, un guión que funciona bien en las películas pero que es pésimo para la vida real. Tan midió mal sus apoyos que está sólo. Salvo el primer círculo y los mercenarios contratados ex profeso para la guerra (cuyo único interés es que la guerra continúe para tener chamba y mamar lana) el resto de los aliados se quedó en el camino. En un extraordinario capítulo de Los Picapiedra, le hacen un test psicológico a Pedro; bruto como piedra, es el único capaz de meter la esfera en el espacio destinado al cubo. El psicólogo determina de inmediato: este tiene vocación de sargento. Ése es Briseño, un extraordinario sargento que hacía lo que le mandara su general Padilla. Si le pedía que metiera una esfera en el espacio del cubo lo hacía; si le pedía que Arcediano un día fuera una maravilla y otro una atrocidad, lo hacía. Pero cuando lo hicieron general, le faltó estrategia; a la guerra de Briseño le sobraron destos y le faltó de aquello.

En la posguerra nada hay tan ruin como el pase del enemigo por las armas. En el conflicto universitario lo más vergonzoso han sido las limpias modelo estalinista. Cualquier persona sospechosa de colaboracionista es corrida de su trabajo o removida. Los desplegados se convierten nuevamente en pase de lista. Hay un ambiente de venganza, seguramente animado por el maltrato que recibieron cuando eran cautivos del briseñismo, pero implacable. Pero no hay nada más antiuniversitario que la no aceptación de la diferencia. Lo peor que puede pasarle a nuestra Universidad es que se vuelva unívoca y que el lugar del debate de las ideas lo ocupe el concurso de los elogios al patriarca. ¿Habrá un lugar para Briseño en la sala de ex rectores o el estalinismo universitario lo borrará del mapa? Al tiempo.

8 09 2008
DÍAS "D",,Cecilia Marquez

Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña
Adolf Hitler

A veces encuentro un placer insano en decir: tenía razón. No me sorprenden en lo más mínimo los descalificativos que vierte ahora Carlos Briseño Torres, rector destituido por el CGU, máximo órgano de gobierno de la Universidad de Guadalajara, hacia su mentor y ex líder moral, Raúl Padilla López.

Lo que nunca entendió Briseño es una premisa, que Winston Churchill aplicaba, en relación a saber medir bien en qué batallas involucrarse.

Pero el ex rector cometió el mismo error que su ex guía: confiar en aduladores. Sus seguidores, menos de los que él cree que puede conseguir con su campaña de desprestigio, y sus aliados hicieron lo mismo, lo usaron.

Sólo así puedo entender sus lágrimas. Porque no se las puedo creer. Corría el mes de abril de 2003. Renuncié como directora de la Unidad de Producción Audiovisual, cuando Carlos Briseño, que era secretario general, me dijo en un desaparecido café de López Cotilla: “Yo soy la Universidad de Guadalajara, esas son las condiciones y si no…”. Sentí escalofrió y luego sorpresa con temor. Endiosado, con voz baja, en tono amenazante cerró su perorata:“Pues recuerde que usted tiene familia y no sería grato que tuviera algún problema”, mientras sonreía. Aún guardo la grabación de esa conversación.

La paranoia, egolatría, el narcicismo, la mitomanía afloran de vez en cuando en el discurso de Carlos Briseño Torres. Una total disociación: de usar al grupo que ahora critica, desde su postura inmaculada e iluminada con su discurso por la legalidad y dignidad.

Se siente acorralado por sus ex compañeros. Cuando ellos ya cerraron el capítulo. Se proyecta en los supuestos defectos y errores de los demás, sin ver críticamente que es su reflejo.

No es novedad que ahora quiera defender con la lengua lo que no pudo mantener con inteligencia. No me sorprende que su lisonjero equipo ahora arme estrategias fascistas. Basándose en las reglas de regar una mentira y repetirla tanto que parezca verdad.

¿Por qué no suma simpatías, cuando él esperaba masas en su favor? Porque nadie confía en un traidor.

Le será difícil a Briseño aceptar que sus aliados Herbert Taylor y Emilio González, gobernador de Jalisco, lograron sembrar tempestades y ahora esperan ser quienes inclinen la balanza.

Según Carlos Briseño los demonios son otros, cuando quien abrió la caja de Pandora es él, quien ahora exhibe su pobreza en un aparador mediático.

Desbarrancó a muchos que creyeron y jamás pudieron. La Universidad se merece tiempos mejores: Reto de calidad en todos los sentidos. Quienes toman las decisiones tienen la última palabra para realmente transformarla en lo cotidiano y lo extraordinario.

8 09 2008
GRANADOS CHAPA OPINA

Aunque es temprano para declararlo concluido, el conflicto interno de la Universidad de Guadalajara, la segunda más importante entre las instituciones de enseñanza superior en el País, parece encaminado a su solución. Desde el ángulo legal, la suspensión que originalmente favoreció al Rector Carlos Briseño fue revocada por un tribunal de segunda instancia, que dejó sin sustento la pretensión del funcionario depuesto de mantenerse en el cargo. Políticamente es aún más frágil su posición.

El viernes pasado se quedó casi solo en un mitin en la Plaza de la Liberación. Lo acompañaron centenares de estudiantes, pero ninguno de los funcionarios que se solidarizaron con él tras su deposición el 29 de agosto. Abandonado por los integrantes de su equipo, se acentuó la fuerza de los factores de decisión a los que quiso enfrentarse en sus maniobras de presunta dignidad: los dos sindicatos, la federación estudiantil, el consejo de rectores, el Consejo general universitario. Si contaba con él, perdió el apoyo del Gobierno estatal, y fue descalificado por la legislatura local y por la totalidad de los diputados federales jaliscienses, incluidos los del PRI, partido al que pertenece y cuya candidatura al Gobierno del Estado buscaba desde ahora, aunque la elección respectiva ocurrirá en 2012.

Mientras el litigio por la Rectoría (que es sólo un aspecto de la disputa interna en esa Universidad) se zanja ante los tribunales y se normaliza la actividad sustantiva de esa casa de estudios, es oportuno reflexionar sobre sucesos e instituciones que hicieron, hacen aun, de la situación de la Universidad jalisciense un asunto que va más allá de sus linderos formales. Es que iniciativas de la UdeG la trascienden aunque sean extensión de sus tareas y las organicen instancias de la propia universidad. Me refiero al Festival internacional de cine, la Feria del libro, de alcance igualmente internacional, la cátedra latinoamericana Julio Cortázar, el premio FIL de literatura, que llevó el nombre de Juan Rulfo, el Centro cultural universitario, etcétera.

La frustrada rebelión de Briseño contra el grupo que lo convirtió en Rector había tenido a esas iniciativas como un blanco principal, porque el ex Rector Raúl Padilla, cabeza de ese grupo, las ha suscitado o impulsado en buena medida. Por eso el Rector ahora depuesto lo cesó de los cargos en que se ha expresado formalmente ese papel central de Padilla, con la justificación de que su antiguo líder político, al que de pronto percibió como cacique de cuyo control había que desembarazarse, los utilizaba sólo en su provecho personal y con agravo y perjuicio de la Universidad.

Cualesquiera que sean los móviles que animen o se atribuyan a Padilla, lo cierto es que las iniciativas mencionadas son valiosas para la Universidad tapatía y para la cultura jalisciense y nacional. De allí que, con Padilla o no al frente de ellas, es muy importante asegurar su permanencia y el logro de sus fines. Padilla promovió algunas de ellas aún antes de ser Rector (lo fue de 1989 a 1995) y aunque ostentan su sello personal, adquirieron vida propia y la mantendrán en cualquier circunstancia, salvo la artera agresión que contra su existencia y desarrollo había comenzado Briseño.

Nacido en 1986 como Muestra de cine mexicano, el Festival internacional de cine de Guadalajara ha crecido hasta contar entre los primeros de su clase. Se propuso abrir espacios a la producción fílmica nacional, si bien desde sus comienzos mostró una vocación latinoamericana e internacional que le aseguró su proyección fuera de nuestro País. Como hace 22 años, sigue siendo un lugar de encuentro entre los creadores y el público; sus reconocimientos como el premio Mayahuel son cada vez más codiciados, y está en vías de consolidarse su derivación, el Mercado de cine. El afán por propiciar una cultura cinematográfica en Guadalajara incluyó la creación de un espacio generoso para que realizara sus tareas postreras Emilio García Riera, el más eminente historiador y crítico del cine mexicano, que pasó a ser patrimonio de la Universidad.

En 1987 se inició la feria del libro, que dos décadas después sobresale entre las exhibiciones editoriales de todo el mundo. Lo hace por sus dimensiones físicas y el intercambio comercial y espiritual de que es asiento, pero especialmente porque ha generado mecanismos de auspicio y reconocimiento a las letras y a las actividades conexas del mundo editorial. En 1991 se estableció el Premio de literatura latinoamericana y del Caribe, llamado Juan Rulfo hasta 2006 en que la familia del escritor se opuso a dicha denominación. Han sido galardonados cerca de veinte grandes poetas y prosistas. En 1993 fue creada una presea paralela, llamada Sor Juana Inés de la Cruz, que premia novelas escritas por mujeres en lengua española. La feria entrega, asimismo, premios al Mérito editorial, al ejercicio del periodismo cultural y el ArpaFil destinado a jóvenes arquitectos. También rinde homenaje, cada año, a quienes se distinguen como bibliotecarios y bibliófilos.

En 1995 fue creada la Cátedra latinoamericana Julio Cortázar, con el patrocinio de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, que convoca regularmente la presencia de creadores y difusores de las artes y las ciencias. Está en curso, en fin, el Centro cultural universitario, cuyo fideicomiso está formado por la propia Universidad, el Gobierno federal, el estatal y el municipal de Zapopan, en señal de ecumenismo constructivo impulsado por la UdeG.

8 09 2008
¿CÓMO ME VE DE RECTOR?

MAURICIO FERRER

La sonrisa de Briseño y la dureza de FRA

¿Cómo me ve de gobernador?, lanzó la pregunta quien entonces fungía como rector general de la Universidad de Guadalajara, Carlos Briseño Torres, a su interlocutor, con una sonrisa en el rostro que lo caracteriza.

–Mire, señor rector, para mí es usted sólo el rector general de la Universidad de Guadalajara–, contestó con firmeza y sin un ápice de simpatía hacia la pregunta quien entonces se desempeñaba como el segundo hombre más importante de la política nacional, Francisco Ramírez Acuña.

La sonrisa de Briseño cayó ante la infranqueable postura del entonces secretario de Gobernación hace meses, cuando el panista todavía era parte del gabinetazo de Felipe Calderón Hinojosa.

De este encuentro, algunos panistas lo narran a este Lobby hasta con burla, pues dicen que Briseño pensó que agradaría a Paco, “quien es apegado a la institucionalidad”. Sobre todo lo relatan en todo el contexto que ha envuelto a Carlos Briseño en los últimos ocho días que pasó de ser León Negro a León Dormido, y con una locomotora que al final, los que viajaban en ella, decidieron saltar cual migrantes políticos.

El tren regresó a ser combi, aun cuando Briseño Torres aseguraba el fin de la era padillista en la UdeG. Pero un ala del PAN continúa en este Lobby: “Briseño se volvió a reunir con Paco hace un mes, aproximadamente. Fue para contarle el asunto que se veía venir en la Universidad y pedirle apoyo para ‘recuperar’ la Universidad de manos de Padilla”. Hasta ahí, creíble. “Paco sólo lo escuchó como escucha a todos los actores políticos”. Hasta ahí, no tan creíble.

Y es que luego del destape del sábado pasado en Puerto Vallarta ante la nomenclatura panista, Ramírez Acuña dejó claro que sigue siendo el operador político local más importante. No así a nivel nacional, ya que, según algunos colegas del Distrito Federal, no salió nada airoso del gabinete de Calderón, toda vez que no logró los acuerdos con los distintos protagonistas políticos de México, al contrario de Juan Camilo Mouriño.

La política impositiva de Ramírez Acuña no sirvió en Bucareli. En el DF, las manifestaciones no iban a ser como las del 28 de mayo de 2004 en Guadalajara. “Ahí (en la capital) sí le iban a sacar unos 100 mil manifestantes fácilmente a las calles”, comentan camaradas periodistas de Chilangolandia.

Pero acá es otro rollo. Acá Ramírez Acuña sigue siendo consultado por todo aquel que quiera joderse al de enfrente y tener la bendición del ex mandatario local.

El futuro político de Ramírez Acuña no es nada incierto además. Tiene todo para ser diputado federal por el distrito 10, el de Zapopan, el municipio en el que precisamente el PAN va a la deriva, producto de la administración de Juan Sánchez Aldana.

Luego de alcanzar dicha diputación –lo cual es prácticamente un hecho– será coordinador de la bancada blanquiazul en San Lázaro. Ahí, la política dura de Ramírez Acuña servirá para quitarle los obstáculos a Calderón en todas las iniciativas que éste quiera.

Para alcanzar dicha coordinación, además de lograr la diputación, el papel de Paco será determinante en Jalisco: tendrá a su favor el despliegue de fuerzas por parte de la dirigencia estatal de AN que encabeza Eduardo Rosales Castellanos; tendrá a su lado, como candidato a la alcaldía de Guadalajara al diputado Jorge Salinas y operará en todos los municipios.

Esto le reducirá el número de espacios al grupo del mandatario Emilio González Márquez y del supersecretario Herbert Taylor. El Yunque así tendrá menos chance de actuación en la política local. Con tales créditos, Ramírez Acuña, a todas luces, será coordinador de los diputados federales en el Congreso de la Unión en 2009. De ahí buscará lo que le falta: la candidatura de su partido por la Presidencia de la República en 2012.

De regreso en la combi

Habíamos iniciado con dos personajes. Me fui por uno. Retomo al otro: Carlos Briseño Torres. Una cosa que hay que reconocerle a Briseño es que ha sido el único que ha tenido la osadía para enfrentar al ex rector de la UdeG, Raúl Padilla López. Pero los cálculos le salieron mal. Pésimos. Una espera de casi dos décadas para tratar de destronar a Padilla López la echó por un caño en sólo dos semanas.

El relato que hizo el pasado sábado mi compañero de fórmula lobbyense, Raúl Torres, de la tarjeta que le hicieron llegar a Briseño para que se levantara y tronara la sesión del CGU de finales de agosto, refleja el desconocimiento tanto de la Universidad como de la relación Padilla-Briseño de los asesores del ex rector: Mauricio Gudiño, Javier Jaramillo y Marco Levario Turcott.

8 09 2008
EL ORDEN DEL DÍA...

Entre lo mucho que se ha comentado acerca del delicado proceso por el que atraviesa la Universidad de Guadalajara, se extraña una mención más detenida de un aspecto importante que debiera resaltarse entre lo acontecido durante la sesión del Consejo General Universitario del 29 de agosto pasado. Me refiero al punto que tomó tres horas de discusión y que llevó al desenlace que todo el mundo conoce.

Contra la opinión de 85 por ciento de los integrantes del Consejo, el depuesto Carlos Briseño, junto con el ex vicerrector, Javier Hurtado y una veintena de consejeros, sostuvieron que el pleno del máximo órgano de gobierno de la universidad no tenía la atribución de modificar el orden del día bajo el cual es convocado. Sin embargo, Briseño y seguidores aceptaron que el orden del día se podía votar, cosa que efectivamente ocurrió. Al no aprobarse el orden propuesto, el presidente del Consejo decidió terminar la sesión y procedió a retirarse. Una lectura golpista, convenenciera y autoritaria de la Ley Orgánica de la Universidad de Guadalajara condujo a una decisión francamente demencial y suicida.

El 29 de agosto no ocurrió un golpe de estado, como mañosamente arguyeron los briseñistas. Lo que verdaderamente ocurrió fue la derrota de un intento de fujimorazo contra el Consejo General Universitario. Luego vino una destitución, justificada y además correcta tanto desde el punto de vista moral, como desde el institucional y el jurídico. Y es que si se hubiera impuesto el criterio de que el orden del día propuesto por el rector no está sujeto a cambios, el Consejo queda a merced de la voluntad de una autoridad ejecutiva, se le anula su esencia y se reduce su papel a mero instrumento de legitimación. Digo, si un órgano deliberativo no puede tomar una sencilla decisión acerca del tema y el asunto de las deliberaciones (lo que debe ponerse a discusión y debate), queda en los hechos anulado en cuanto tal, no se diga ya en tanto órgano de gobierno de la institución.

Sorprende que algo tan evidente fuera asumido como un reclamo democrático de los briseñistas. Pero esto es explicable. Los órganos colegiados de gobierno de la universidad eran, en su composición actual, un dique para los objetivos del depuesto Briseño Torres, y por lo tanto se les podía despreciar sin miramientos. La expectativa era que al renovarse en el próximo proceso electoral interno llegarían los convencidos por las virtudes (y la campaña mediática) del susodicho.

Se explica también, y quizá fundamentalmente, porque el briseñismo fue antes que nada una actitud, cuyos ingredientes eran la arrogancia, la cerrazón, la insensibilidad y la ceguera. La claridad de las metas lo liberó de la necesidad de pensar bien o reparar en sutilezas. Por ello el briseñismo terminó aislado completamente de la realidad, embebido en su sueño de poder, y al final disminuido y despreciado por propios y extraños. En el futuro lo recordaremos como una de las expresiones políticas más bizarras en la historia contemporánea de Jalisco y, por supuesto, de la Universidad de Guadalajara. Cualquiera que sea el desenlace del juicio de amparo.

8 09 2008
SE PERCIBIA LA TRAICIÓN DE GABY TORRES

A su llegada a Casa Jalisco, el rector lo hizo acompañado también por el vicerrector destituido, Gabriel Torres Espinoza, quien reiteró que él no está peleando el puesto del que el CGU lo retiró el viernes pasado y que “si me apuran poquito, ni me interesa”.
“Lo voy a pensar y a hacer un compromiso público de que si me restituyen mis derechos violados, yo mismo renuncio y me voy, por dignidad. Lo que no puedo aceptar es que sin ningún procedimiento que marque la Ley Orgánica, sin derecho a desahogo de pruebas y la posibilidad de escuchar mi versión, un grupo de alzada vote una destitución que además en los términos de ley no le corresponde”, dijo.
Señaló que lo que hoy sucede en la UdeG es una repetición del esquema sucedido en 1989 “violando toda ley” y recordó que la oficina de transparencia en la Universidad continuaba cerrada, las comunicaciones interrumpidas, los funcionarios amenazados, personal de la Vicerrectoría que trabajaba con él y que el lunes se presentó a laborar fue “bolseado”, les hicieron que sacaran celulares y les pidieron credencial de elector, “que eso viola sus derechos humanos”.

8 09 2008
LA PARADOJA DEL SUICIDA.,,

La paradoja del suicida es que la vida no le alcanza para ver consumado su mayor anhelo. Carlos Briseño, rector destituido, amparado pero no reinstalado, entró en una lógica suicida, de todo o nada, que culminó con el golpe de Estado el viernes pasado. El Consejo Universitario se convirtió en asamblea revolucionaria y, al grito de muera el traidor, destituyeron, sin los procedimientos debidos, al rector y tomaron el poder aduciendo razones morales y pasándose las legales por el arco de la Minerva. Acorde con los signos de los tiempos acámbaro tenemos un “rector pelele” y un “peje rector” que promete andar de pueblo en pueblo denunciando a los malvados esperando que en tres meses alguien se acuerde que fue rector y lo restituyan sólo para que al día siguiente, ahora sí respetando las normas universitarias, lo vuelvan a destituir. Una mala caricatura de la política nacional.

Briseño equivocó la estrategia, lo cual no quiere decir que lo que planteó no sea válido y cierto. Pero, por su personalidad y su historia, lejos de convocar a la comunidad universitaria, logró aglutinar en torno a Padilla hasta los que ya tenían diferencias con el ya casi eterno poder tras el trono. Hace ocho días el rector destituido prometía bombas que nunca llegaron, denuncias que no están y cambios que no se dieron. Lo más probable es que no le ajustaron las fuerzas para culminar el parricidio político y terminó siendo un suicidio a fuego lento.

El suicidio de Briseño habrá tenido sentido si efectivamente logró dañar los cimientos de la estructura de poder en la Universidad. Eso está por verse. De entrada el nombramiento del rector sustituto, un académico que en los últimos años ha estado pegado a Raúl Padilla, habla de una estructura de poder totalmente aceitada, alineada y con una continuidad asegurada. Pero una grieta es suficiente para provocar que el agua reconozca el camino y genere una humedad que corroa la estructura. El camino del agua está trazado. Tarde o temprano otro rector intentará toparle al poder fáctico de la Universidad.

La pregunta es si esta coyuntura de crisis será suficiente para que comience un proceso de institucionalización de la Universidad o será simplemente una llamada de atención para que el grupo político cierre filas y afine los mecanismos de control esperando al siguiente rector que les tope. La Universidad tiene la coyuntura para ir a una gran reforma que asegure, de una vez, que la lógica académica esté por encima de la lógica política. Lo que no se ve es quién pueda liderarla.

8 09 2008
TÚ LE CREES A BRISEÑO CON SU DISCURSO DERECHISTA

Intelectuales y artistas se pronunciaron por que la FIL no sea afectada por los problemas en la UdeG, imagen de archivo Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ Sobre el conflicto de la Universidad de Guadalajara (UdeG) diversos actores culturales de la ciudad coinciden en señalar que es un problema político interno que vive la máxima casa de estudios de Jalisco y como tal no debería poner en riesgo a la educación pública.
Para el director y actor de teatro Víctor Castillo el conflicto sí puede peligrar la educación pública porque el de la Universidad “es un conflicto de intereses y radica en el poder político y por lo tanto económico dentro de la UdeG. La educación necesita de dinero para hacer escuelas, pagar maestros, sostener laboratorios, bibliotecas. Por lo tanto, estos problemas, indirectamente sí perjudican a la enseñanza”.
Considera que el cambio de rector es importante y lo argumenta: “no sé hasta qué punto la lucha de (Carlos) Briseño Torres sea honesta. Tiene un discurso cargado a la derecha, un poco como (Vicente) Fox, pero de pacotilla. Si supiéramos que sostiene un discurso y su trayectoria lo sostiene, entonces le creeríamos. Pero a su pasado de gángster se le agrega un discurso de la derecha, así que cómo creerle a un tipo de esa calaña.
“Briseño agarró un discurso del cual la derecha siempre se ha agarrado, los enemigos de la UdeG lo han usado, particularmente el PAN. Han negado la cultura y la infraestructura cultural.
“Los simples ciudadanos estamos entre dos fuegos, entre un discurso hipócrita de una renovación universitaria, y de mayor apoyo a las preparatorias, es un falso discurso. Por otro lado hay un enquistamiento del poder detrás del trono verdaderamente perjudicial para cualquier institución pública”.
Agregó que Briseño Torres denosta la actividad cultural y por ello es verdaderamente retrógrada. “No defiendo al lado padillista, pero sí hay algo que admirar al Grupo Padilla, por usar las mismas palabras que los medios, es este apoyo a grandes empresas, a lo mejor de deslumbrón; pero si por alguna cosa la UdeG es conocida en el mundo es por su Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine”.

La UdeG, suficientemente madura

El editor Avelino Sordo considera que las disputas de poder por las que transita la Universidad no hacen peligrar la vida académica.
“No creo que pase nada grave, es muy desafortunado todo lo que pasó, pero no creo que en sí afecte de manera sustancial la operación de la Universidad, tanto en las clases, como en la investigación y la difusión de la cultura. Yo creo que fue una demostración del grupo de los disidentes. No creo que pase a mayores. La UdeG está suficientemente madura para aguantar este tipo de cosas”.
Además, señaló que aunque Briseño Torres (a quien se refiere como el ex rector) se empeñaba en borrar una de las partes sustantivas de la UdeG, que es la cultura, hecho que calificó como delicado.
“La FIL creció porque eran proyectos prioritarios para la administración de la UdeG. Si tú retiras la mitad de apoyo a estos proyectos, que son delicados por su tamaño, si llegara a fructificar la idea de Briseño de recortar recursos, en tres años la FIL se convierte en un émulo de la feria municipal del libro. Es muy fácil desbaratar este tipo de cosas. Los grandes proyectos universitarios crecieron, es parte del equilibrio delicado y tiene que ver con que la institución lo considere proyecto prioritario. El día que deje de ser así, poco a poco irá cayendo y lo único que harían es administrar decadencia”, expresó.
El artista plástico Luis Valsoto opina que de alguna manera el conflicto sí afecta el normal funcionamiento de la institución, porque “la máxima casa de estudios en este momento se ve interrumpida en proyectos y labores. Sería lamentable que por un conflicto meramente político se afecte la vida académica”.

Espera fortalecimiento en la institución

De acuerdo con el editor y escritor Luis Armenta “el asunto es meramente político y la cuestión académica no debiera afectarse. Espero que todo lo que suceda sea para mejor y que la UdeG salga más fortalecida”.
Considera que la FIL y el Festival “están bien enfocados” y sostiene que la academia no es nada más dar clases, sino que también incluye la difusión cultural.
“No me parece que sean gastos excesivos los que se hacen (en la FIL y el Festival), sobre todo si creemos en Nubia Macías que dice que la UdeG saca los gastos de lo que invierte. Es una feria sustentable y con mayor razón debe mantenerse. Son gastos que también se dan en todas las áreas, como en comidas en rectores”, indicó.

9 09 2008
?

yo soy trabajadora de la unidad de servcio social y ke mala onda por las personas de contrato ke ya no regresaron por creerse de su amigo sergio garcia

Deja un comentario