Cúpula/MURAL
UNA VEZ QUE los priistas decidieron decirle adiós a Carlos Corona, surge una pregunta: ¿y quién responderá por el cochinero administrativo?
UNA COSA ES QUE el Congreso cambie a quien no funciona, y otra que queden en la impunidad las irregularidades que Corona ordenó o toleró en la Secretaría general.
ENTRE ELLAS, la inclusión en la nómina de decenas de allegados, la fabricación de ‘charolas’ metálicas como identificación, y el pago de ocho millones, sin factura, de un aire acondicionado que todavía no se instala.
SI EL CONGRESO y la bancada priista de Roberto Marrufo quieren recuperar algo de credibilidad, bueno sería acompañar el relevo con una estrategia para sancionar a los responsables de las fallas.
Y DE CONCRETARSE la llegada de Francisco Morales Aceves a la Secretaría, el Congreso podría pasar de la abundancia desmedida a la austeridad extrema, pues el ex dirigente estatal del tricolor tiene fama de ser medidito en todo, menos en sus discursos.
OTROS PRIISTAS lo ven como un antipanista de hueso colorado.
LA OPORTUNIDAD de Morales Aceves está en dignificar al Legislativo.
NADA LE RESULTÓ a Corona, quien todavía ayer decía estar seguro en la Secretaría, y que eran pocos los priistas que buscaban su retiro.
ESTUVO EN PRIMERÍSIMA fila en el curso al que convocó la Comisión de Responsabilidades sobre Sanciones en Materia de Situación Patrimonial.
FRENTE A ÉL, en el estrado, estuvo el Alcalde tapatío, Aristóteles Sandoval, a quien le había pedido ayuda para permanecer en su puesto. Incluso hasta se retiraron juntos
POR ESO, HAY QUIEN piensa que a Corona le encontrarán acomodo en el Ayuntamiento de Guadalajara, aunque la única vacante de alto perfil es la del Zar Anticorrupción.
¿ALGUIEN VE a Corona de Zar Anticorrupción? Es pregunta… en serio.





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